Saber idiomas como acelerador profesional: los conocimientos lingüísticos favorecen tu cerebro y tu carrera

foreign language as a career booster

Hoy en día, ningún estudiante sale del colegio sin haber aprendido al menos una lengua extranjera. Pero para muchos, el aprendizaje de idiomas termina justo ahí. Sin embargo, seguir estudiando idiomas beneficia tanto nuestras capacidades cognitivas como nuestras carreras profesionales. ¿Debemos dedicar más tiempo y esfuerzo a aprender una segunda o tercera lengua después del colegio? ¿Qué importancia tienen las lenguas extranjeras en nuestra carrera y cómo nos ayuda personalmente la formación en idiomas? En este artículo llegaremos al fondo de estas preguntas.

¿Qué beneficios tiene aprender un idioma?

Algunos padres están familiarizados con esta situación: «¿Por qué tengo que aprender otro idioma o mejorar mi inglés?», preguntan los hijos, mientras sostienen su smartphone en las manos. Todos conocemos las aplicaciones de traducción, e incluso ahora hasta un smartwatch puede ayudarles con los deberes. A veces pasan muchos años hasta que nos damos cuenta de por qué merece la pena seguir invirtiendo en nuestros conocimientos lingüísticos después del colegio. No pierdas el tiempo pensando qué beneficios te aporta seguir aprendiendo idiomas porque es más que evidente que es positivo para nosotros y nuestras carreras profesionales…

language training is brain training

1. La formación en idiomas favorece la actividad cerebral

Saber más de un idioma es un gran reto para nuestro cerebro. Según los neurocientíficos, garantiza que la materia gris crezca y se interconecte mejor. Esto es relevante para el rendimiento mental en la edad en la que todavía estamos en proceso de seguir aprendiendo y favorece nuestras capacidades en el puesto de trabajo.

Sin embargo, también es útil para cuando nos hacemos mayores y la materia gris empieza a reducirse, pero nuestro rendimiento mental sigue siendo necesario. Pensar y hablar en más de un idioma supone un desafío para las funciones ejecutivas del cerebro. Éstas garantizan que podamos concentrarnos y mantener la atención.

Con el plurilingüismo, el cerebro consigue concentrarse mejor en la información relevante y bloquear la irrelevante, simplemente porque está orientado a mantener una visión de conjunto que evita la confusión lingüística, así como a distinguir lo importante de lo que no lo es.

Eso ayuda al cerebro y hace que el volumen cerebral crezca en las áreas correspondientes, de forma similar a como crece un músculo cuando lo entrenas. Como resultado, la práctica de lenguas extranjeras garantiza la mejora del rendimiento cognitivo, basado en las funciones ejecutivas: cambio flexible entre tareas, control inhibitorio, memoria de trabajo y control de la atención. De esto nos beneficiamos, aún más, cuando se trata de trabajos duros y exigentes. Sea cual sea la segunda lengua aprendida, lo que importa es el grado de conocimiento del idioma, la frecuencia con la que lo utilizamos y la precisión gramatical.

2. El lenguaje determina el pensamiento

Ego cogito, ergo sum, «Pienso, luego existo», dijo una vez el filósofo francés René Descartes. Descartes, que vivió en el siglo XVII, escribió numerosos textos y libros en su lengua materna, el francés, y en la lengua del clero, el latín. Lo que no pudo prever es cómo la lengua determinaba nuestro pensamiento y, por tanto, también nuestra cultura.

Tenemos que agradecer a los científicos del Instituto Max-Planck de Psicolingüística de Nimega (Países Bajos) la prueba de que nuestra lengua materna influye en nuestra percepción del mundo que nos rodea. Durante décadas, los investigadores se han preguntado por qué algunas culturas no tienen palabras para las descripciones espaciales, como «derecha» o «izquierda», y sin embargo la gente puede orientarse igualmente. Esto significa que imaginaban las relaciones espaciales de forma diferente y pensaban en ellas de otra manera.

Utilizando métodos de medición científicos como el electroencefalograma y la medición del campo visual, los investigadores pusieron en marcha estudios lingüísticos comparativos con hablantes nativos de inglés, alemán y holandés. Descubrieron que las estructuras lingüísticas (en este caso, la gramática) con las que crecen las personas influyen significativamente en los procesos cognitivos, por ejemplo, en cómo percibimos las imágenes o las películas. Los sujetos alemanes e ingleses demostraron concretamente que los hablantes nativos de alemán tendían a fijarse en el objetivo de un argumento y a responder a él. En cambio, los hablantes nativos de inglés tendían a prestar más atención al argumento en sí.

Cualquiera que haya estudiado un poco la lengua inglesa puede deducir esto: mientras que la forma progresiva, representada por la terminación «ing» del verbo, se utiliza con frecuencia en inglés, no hay ningún equivalente en la gramática alemana. Así que, si el próximo debate con tus compañeros ingleses se alarga un poco, puede que sea porque para ellos la negociación es más importante que el resultado. Lo que percibimos como una diferencia cultural puede entenderse mejor con una formación lingüística que nos haga entender ambas partes.

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3. Distancia emocional para tomar mejores decisiones

Saber otros idiomas también ayudan a la hora de tomar decisiones más racionales, mantener la distancia emocional y aprovechar las mejores oportunidades. Eso es lo que han descubierto los investigadores de la Universidad de Chicago, y según el estudio «The Foreign Language Effect: Thinking in a Foreign Tongue Reduces Decision Bias», un idioma extranjero proporciona un mecanismo de distanciamiento que hace que las personas pasen del sistema intuitivo inmediato a un modo de pensamiento más consciente.

Para el estudio, los investigadores trabajaron con estudiantes de habla inglesa que habían aprendido español. El experimento, que consistía en tomar una decisión financiera, fue llevado a cabo por un grupo de estudiantes en su lengua materna, el inglés, y otro en la lengua extranjera, el español. El experimento examinó la probabilidad de que los estudiantes hicieran propuestas atractivas según el idioma en el que vieran sus opciones. Cuando la investigación se llevó a cabo en su lengua materna, el inglés, los estudiantes pensaron de forma emocional y tomaron decisiones más a corto plazo. En el experimento en español, en cambio, tomaron una decisión más racional y estratégica.

Como explicación de este efecto, los investigadores definieron que una lengua extranjera desencadena menos apego emocional que la lengua materna. Lo cual tiene la ventaja de que las decisiones están menos motivadas por el miedo, y es más probable que se aprovechen las oportunidades racionales. Según este informe, estos hallazgos son relevantes para la toma de decisiones en una sociedad global, ya que cada vez más personas utilizan una lengua extranjera a diario. Pensar en otro idioma podría ser muy beneficioso a la hora de tomar decisiones en un entorno empresarial o en torno a las finanzas personales.

4. Saber idiomas como herramienta imprescindible en las economías globales

En el panel IW Future, del Institut der Deutschen Wirtschaft (Instituto de la Economía Alemana), se confirma que las lenguas extranjeras son un factor de éxito esencial para la economía. El éxito de los sectores industriales tradicionales sólo puede lograrse si son capaces de mantenerse ante el cambio estructural con megatendencias como la globalización y el impulso del conocimiento. La base fundamental de la globalización y el impulso del conocimiento es la comunicación, que debe funcionar sin problemas más allá de las propias fronteras. Por tanto, el conocimiento de lenguas y culturas extranjeras es esencial.

Por ejemplo, defendemos que las aplicaciones de traducción simultánea pueden ser de gran ayuda a la hora de escribir mails en un contexto empresarial. Sin embargo, no menosprecian por ello el aprendizaje de idiomas. Las aplicaciones que se caracterizan por la inteligencia artificial, sólo son adecuadas para traducir textos factuales. No entienden las emociones, ni las connotaciones, lo que puede llevar a malentendidos fácilmente. Para poder comprobar estas traducciones, necesitarás tus propios conocimientos lingüísticos y así determinar si una traducción es veraz o no. En la comunicación comercial oral, las aplicaciones de traducción son, en definitiva, un factor negativo que puede romper las comunicaciones. Llegando a convertirse en una herramienta que reste profesionalidad a tus propias palabras y persona.

Lo que es cierto es que sólo aquellos que puedan expresarse con soltura siendo conscientes de las peculiaridades culturales del idioma, lograrán su objetivo y llegarán más lejos, tanto profesionalmente como en el aspecto emocional. Saber más de un idioma fomenta soft skills, como la empatía, necesaria para las relaciones entre los empleados, la tolerancia y el respeto, y mejora la adaptabilidad a nuevas culturas laborales.

¿Por qué las habilidades en idiomas son un elemento crucial en las trayectorias profesionales?